Por: Jonathan Colmenares.-
Ayer gracias a la “bondad” que tuvo Corpoelec con nosotros tuve el chance de leer un libro que tenía kilos de arena encima y que la procrastinación que suelo tener para este tipo de cosas no me había permitido leerlo.
Es un libro de Paulo Coelho, autor que de una u otra forma me había resistido a leer, al menos de forma seria; considero que sus libros son de mucha autoayuda, cosa que me parece un tanto irónico llegando a lo estúpido, pensar que otra persona mediante sus vivencias pueda ayudarte en determinada situación de tu vida. Es cierto que pueden servir de guía, para tomar una u otra decisión, pero si de algo estoy seguro es que cada uno de nosotros somos dueños de una vida que es única e irrepetible, por lo tanto no veo acertado dejarse regir por las experiencias de terceros.
Aclarado esto, les cuento que el libro me pareció bastante bueno, puede que también éste busque de cierta forma decir cómo actuar frente a una circunstancia que se describe de forma excelente en la historia, pero más allá de eso me dejó claro algo que de antemano siempre he practicado y es tener malicia. Así como existe el Bien también existe el Mal, suelo pensar que es como un monstruo de dos cabezas, y que por más que se intente separarlos, siempre coexistirán siendo uno necesario para el otro.
Es verdad que no podemos ir por la vida pensando que todo el mundo tiene malas intenciones, o que todos quieren el mal de nosotros en busca de un beneficio propio, pero y si pensamos que es así ¿Qué pasaría? ¿Está mal pensar de esa forma? Yo no soy quién para asegurar esto, pero soy partidario de siempre tener esa, digamos que astucia o inteligencia, para poder ver realmente las intenciones de las personas que nos rodean; en pocas palabras “Es preferible que te vean la cara de pajuo a que te vean la cara de idiota”, refrán que me gusta pensar que se me ocurrió a mí, pero si mañana sale alguien reclamando derechos le daría las gracias por ser tan acertado.
A diario uno se relaciona con múltiples personalidades que si bien al primer contacto dan esa sensación de ser personas excelentes, en todo el sentido de la palabra, pero luego generalmente en el momento menos esperado tienen un puñal sobre tu espalda. No quiero decir con esto que debemos siempre estar juzgando a las personas sin antes conocerlas, pero se debe tener cuidado. Ayer justo, con la excusa del cumpleaños de un amigo, tocamos algo de este tema, hablamos de la estúpida tendencia que existe de rodearse de personas que no generan un valor agregado a tu vida, por así decirlo. Se debe ser selectivo, sobre todo las personas que como yo son dadas a entregar demasiada confianza en los demás, ya que somos más propensos a recibir bastantes coñazos a causa de la traición de la misma.
Resumiendo, simplemente no te dejes joder por cualquiera, la maldad existe pero no todos son malos, está en nuestras manos la opción de rodearnos de gente que sume cosas buenas a nuestra vida. “Si tus panas dan tanta nota, para qué juntarte con idiotas”.
Nota: hablé bastante paja y no dije cómo se llama el libro, es el Demonio y la señorita Prym. #Recomendado
Quizás no tenga mucho que ver la imagen, pero en el libro hablan de los demonios y los ángeles que tenemos con nosotros, entonces quién mejor que Homero para un ejemplo.

1 comentarios:
Excelente publicación!
Publicar un comentario en la entrada